Radiografía del empleo en el sector asegurador

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¿Cuántas personas trabajan en la industria aseguradora y gracias a ella? ¿Cuáles son los perfiles profesionales más demandados? ¿Las entidades se preocupan de la formación de sus empleados y colaboradores? Un reciente estudio da respuesta a estas y otras preguntas sobre el empleo en el sector asegurador.

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El asegurador es uno de los sectores que mejor ha aguantado el tipo en tiempos difíciles, como lo demuestra el que sus cifras de empleo se hayan mantenido estables en las últimas dos décadas. Según el “Informe Estamos Seguros 2017” de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa), la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) contabilizó en 2016 un total de 44.953 trabajadores en las entidades supervisadas por dicho organismo, a los que deberían sumarse los 3.371 empleados de las aseguradoras extranjeras que operan en España. Así pues, el sector cerró el ejercicio de 2016 con un total de 48.324 asalariados, cifra prácticamente similar a la registrada en 2015 (48.458).

Pero, tal y como manifestó Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, al blog de Xenasegur hace un año, el mundo del seguro es un destacado generador de empleo directo, indirecto e inducido. Al respecto, la Encuesta de Población Activa (EPA) esclarece que en 2017 más de 142.000 personas tenían una relación laboral con el sector asegurador. De ellas, más de la mitad eran mujeres.

En el caso de estas últimas, cabe destacar que, poco a poco, va incrementándose su presencia en la alta dirección. En este sentido, el porcentaje de mujeres entre el personal directivo de las entidades aseguradoras era del 14,7% en 2016, casi el triple del 5,2% registrado en 2004. Una tendencia al alza e imparable para algunas profesionales del mundo del seguro. “Estoy convencida: antes de una década, el número de mujeres en puestos directivos se habrá equilibrado con su presencia global en el sector”, apunta Mónica Herrera, presidenta del Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia, al blog de Xenasegur.

Volviendo al comentario de Pilar González de Frutos sobre la creación de empleo directo, indirecto e inducido, el “Informe Estamos Seguros 2017” observa que el número total de personas que trabajan gracias a la industria aseguradora “no puede estimarse en menos de 700.000 o 750.000”. Y recuerda que el seguro genera una amplísima demanda de servicios entre todo tipo de profesionales: médicos, abogados, mecánicos, pintores, fontaneros, etc.

Un sector estable y solidario

En cuanto a las condiciones laborales, el informe de Unespa pone de manifiesto que si por algo se caracteriza el sector asegurador es por la estabilidad: en 2016, el 96,04% de los empleados de las entidades aseguradoras tenía un contrato indefinido. Y la baja temporalidad existente entre el personal asegurador propicia que la antigüedad media tienda a ser elevada: 14,5 años en los hombres y 13,2 en las mujeres. Ambas cifras están por encima de las de otros sectores privados y solamente son superadas por las registradas en las administraciones púbicas, la educación y la sanidad.

Además, el sector asegurador presume de un elevado nivel de cumplimiento de la legislación en materia de contratación de personas con discapacidad. Llegados a este punto, conviene recordar que la “Ley general de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social” obliga a las empresas de cierta envergadura a generar este tipo de empleo.

En la industria aseguradora, más del 87% de las empresas cuenta con algún trabajador con necesidades especiales. En concreto, el 1,36% del total de la plantilla está conformado por personas con discapacidad física, mientras que el porcentaje de empleados con discapacidad psíquica es del 0,03%. Y entre contrataciones efectivas, contrataciones mercantiles de proveedores y donaciones o acciones de patrocinio, el mundo del seguro presenta un nivel de cumplimiento del 2,77%, superando así el umbral fijado por la citada norma.

Y en el capítulo salarial, las encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que el asegurador es uno de los sectores que brinda mejores condiciones económicas a sus trabajadores. Estos últimos tienen una jornada laboral anual de 1.678 horas y una media de 25,59 días de vacaciones.

Profesionales más demandados por el sector asegurador

Otro aporte interesante del informe de Unespa es el relativo a las nuevas necesidades de la industria aseguradora, que, cada vez más, requiere perfiles profesionales novedosos, tal y como reflejamos en su día en el post “Profesiones sector seguros: las más demandadas”. Una realidad que pone de relieve que el empleo en el mundo del seguro es muy dinámico. Entre los profesionales que resultan más atractivos y útiles para integrarse en él figuran los siguientes:

  • Informáticos especializados en programación orientada a objetos y bases de datos y con capacidad para trabajar en equipo.
  • Economistas formados en Administración y Dirección de Empresas.
  • Expertos en Marketing y Publicidad.
  • Matemáticos y estadísticos con conocimientos en Big Data.
  • Abogados que, entre otros cometidos, aseguren el cumplimiento normativo o “compliance”.

Queda claro, pues, que, además de atractiva, la industria aseguradora es una fuente de oportunidades. El resultado es un empleo de calidad que facilita el desarrollo profesional más allá de la comercialización de seguros. Desde la realización de proyectos de minería en conjuntos de datos complejos hasta la elaboración de notas de prensa para los medios de comunicación o contenidos para su difusión en redes sociales, las labores que contribuyen a posicionar a una entidad aseguradora en el mercado son muchas y diversas.

El mundo del seguro invierte en formación

Y una vez que un trabajador se incorpora a una entidad aseguradora, esta última se encarga de mantenerlo formado. En este apartado, según el informe “La formación de los empleados en el sector asegurador. Año 2016” de Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA), el 77% de las entidades aseguradoras españolas cuenta con un departamento de formación propio dedicado a establecer las prioridades y los programas que permitan a los empleados enriquecer sus conocimientos.

De manera más precisa, el estudio concreta que las entidades aseguradoras invierten en torno a 615 euros anualmente por cada trabajador en materia de formación. Y que en el año en que se elaboró el informe, casi el 90% de los empleados de las organizaciones consultadas recibió algún tipo de formación. Por lo que respecta al tiempo medio dedicado a dicho fin, fue de 40,6 horas.

Pero la formación no es exclusiva del personal de las entidades aseguradoras, ya que estas, además, también se ocupan de hacerla extensible a sus colaboradores más directos: los profesionales de la mediación. Sobre ellos, y sirviéndose de datos aportados por la DGSFP y las estimaciones de dicha actividad, en España hay unas 120.000 personas que, de una forma u otra, participan en el proceso de la venta de seguros.

Y en lo que atañe a su formación, el sector asegurador realiza un gran esfuerzo para capacitar a sus agentes. Se estima que, anualmente, el mundo del seguro forma a más de 9.000 colaboradores, invirtiendo entre 7.000 y 10.000 euros por cada uno de ellos. Una política a la que se deben sumar los planes de carrera de cinco años cuyo objetivo es facilitar que los profesionales de la mediación puedan consolidar una cartera suficiente que sustente su proyecto de emprendimiento.

Por todo lo expuesto, el sector asegurador puede dormir tranquilo. Además de registrar unas cifras de empleo estables y sin altibajos, contribuye a que cientos de miles de personas puedan trabajar gracias a sus necesidades. Y, por lo reflejado en el informe de Unespa, se trata de una industria en la que las mujeres superan en número a los hombres, ganando presencia, cada vez más, en el ámbito directivo.

Igualmente, hablar del mundo del seguro es hacerlo de una actividad integradora –como lo demuestra su apuesta por las personas con discapacidad–, dinámica –al demandar perfiles profesionales de lo más diverso– y sumamente interesada en la formación –tanto de sus propios empleados como de sus colaboradores de la mediación–.

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