Coworking: pros y contras de los espacios compartidos

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Por sus numerosas ventajas, los espacios compartidos son utilizados por miles de emprendedores para desarrollar su actividad comercial. Pero también tienen sus inconvenientes. Repasamos los pros y contras del coworking.

La destrucción de empleo en los años más duros de la crisis económica que se inició en 2008 propició que muchos ciudadanos se planteasen convertirse en emprendedores. Desde entonces, algunos han hecho su sueño realidad y, solos o en compañía de otros colegas de profesión, han creado su propio negocio –por ejemplo, una correduría de seguros– y cuentan con una oficina donde llevar a cabo su actividad.

Por el contrario, otros, debido a motivos como la escasez de recursos económicos o el deseo de desempeñar su labor de una manera más independiente, han optado por el coworking. Nos referimos a espacios compartidos, que, como veremos en el desarrollo del presente post, ofrecen una serie de ventajas a quienes deciden trabajar en ellos. Pero, como todo en la vida, también tienen sus inconvenientes…

¿Quiénes trabajan en los espacios compartidos?

Como se ha comentado, el coworking se basa en un espacio compartido en el que confluyen profesionales de distintos perfiles. A simple vista, podría parecer la oficina de una empresa. Sin embargo, la diferencia radica en que quienes trabajan en él pertenecen a sectores diferentes. Desde programadores hasta periodistas freelance, pasando por comerciales, diseñadores, creativos, ingenieros o personas que se dedican a la mediación de seguros, el abanico de actividades es muy variado.

Y todos ellos coinciden en lo básico: para desempeñar su labor solamente requieren una mesa, una silla, un ordenador, un teléfono y una buena conexión a Internet. Si, además, el espacio es acogedor, está bien iluminado y cuenta con fotocopiadoras, impresoras y sala de reuniones, el coworking es la solución ideal para quienes no desean o no pueden montar su propio despacho u oficina.

En definitiva, tal y como precisan desde Coworking Spain, el coworking es una forma de trabajar que permite a autónomos, profesionales freelance y startups compartir un espacio, fomentar proyectos y potenciar oportunidades de negocio. Y desde el inicio de la crisis no ha parado de crecer en todo el mundo. En el caso de España, se ha convertido en el tercer país con más espacios compartidos del planeta, solamente superado por EEUU y Alemania.

¿Cómo se originó el fenómeno del coworking?

Pero si alguien piensa que el coworking es un invento de reciente creación, se equivoca. La agencia británica FreeOfficeFinder recuerda que, allá por 1903, el arquitecto Frank Lloyd Wright creó el concepto de oficina abierta, con puestos de trabajo compartidos, en un moderno edificio para la compañía Larkin, especializada en la venta por correo de productos de jabón para la clase media estadounidense.

Fue el germen de un formato que empezó a cobrar forma coincidiendo con la recesión económica de los años 80. Una época en la que algunas grandes empresas, atendiendo las necesidades de sus trabajadores, comenzaron a preocuparse por el diseño de las oficinas con el objetivo de crear unos entornos más flexibles y reducir los gastos.

Una década después, la agencia de publicidad Chiat/Day promovió el trabajo colaborativo a través de un espacio laboral sin oficinas tradicionales y en el que personas involucradas en proyectos diferentes trabajaban en la misma habitación. Al igual que sucede con el coworking hoy en día… Por cierto, dicho término fue acuñado en 1999 por el diseñador de juegos norteamericano Bernie DeKoven para referirse al trabajo colaborativo.

Pero el auténtico embrión del coworking actual tuvo lugar en Viena en 2002, cuando dos empresarios decidieron abrir un centro para que profesionales de distintas actividades pudiesen disfrutar de un espacio compartido para trabajar y colaborar con otras personas. Desde entonces, el fenómeno no cesó en su expansión y se estrenó en España en 2007. Hoy en día, el coworking tiene su propio Día Internacional (9 de agosto) y se ha convertido en un sector que, apuntan los expertos, ha llegado para quedarse.

¿Cuáles son las principales ventajas del coworking?

Para muchos emprendedores, el término coworking es sinónimo de colaboración. Una forma de trabajar que permite a un autónomo compartir sus proyectos o poder ayudar o ser ayudado por otros coworkers. Asimismo, numerosos usuarios valoran que los espacios compartidos sean económicos y que cuenten con una serie de comodidades.

Son ideales, pues, para quienes dan sus primeros pasos en una actividad profesional o no desean trabajar en soledad y buscan relacionarse y crear sinergias con otras personas. En resumen, a tenor de las opiniones de quienes trabajan en los espacios compartidos, estas son las principales ventajas del coworking:

  • Precios y servicios. Ciertamente, a los emprendedores no suele sobrarles el dinero. Un puesto de trabajo en un coworking es más económico que alquilar una oficina. Además, lo normal es que un centro ofrezca distintas tarifas para que los profesionales seleccionen la que mejor se adapta a sus necesidades y presupuesto. En función de la elegida, se disfrutará de más o menos servicios (espacio propio, sala de reuniones o de eventos, recepción de correspondencia, gestoría, etc.). Cuantos más servicios se contraten, mayor imagen de profesionalidad se transmitirá a los clientes.
  • Disciplina. Trabajar en casa puede conllevar distracciones. Pero un coworking facilita establecer una rutina, levantarse a una hora para acudir al puesto de trabajo y no perder el tiempo en asuntos secundarios. En definitiva, los espacios compartidos ayudan a ser disciplinados y a incrementar la productividad y la motivación.
  • Independencia. Mientras permanezca abierto, en un coworking podremos establecer nuestros propios horarios de trabajo.
  • Relación entre coworkers. Un espacio compartido posibilita sentirse arropado y contribuye a trabajar en un ambiente de colaboración. Y no menos importante: los contactos con otros coworkers pueden dar lugar a nuevos proyectos profesionales. En un coworking es posible crear una red de apoyo.
  • Conciliación entre vida laboral y familiar. Quienes trabajan todo el día en casa no llegan a diferenciar entre vida laboral y familiar ni desconectan de su actividad profesional. Por ello, acudir a un espacio compartido contribuye a materializar la necesaria conciliación entre ambos mundos.

Espacios compartidos: no todo es de color de rosa

A pesar de los beneficios expuestos, y a juicio de los propios usuarios, el coworking también tiene sus desventajas. Y si la experiencia es negativa, el espacio compartido puede llegar a convertirse en un lugar al que no apetece regresar. Entre otros, estos son los principales hándicaps que presenta el coworking:

  • Horarios y disponibilidad de servicios. Aunque algunos centros están abiertos durante las 24 horas de los siete días de la semana, en otros el horario es limitado. Y no siempre es posible disponer de las salas o aulas en la hora deseada.
  • Distracciones. Ya se sabe: el roce hace el cariño. Pero la convivencia con otras personas también puede dar lugar a situaciones incómodas. Si nos gusta trabajar concentrados y en silencio, las conversaciones o el tono de voz de los coworkers de nuestro entorno acabarán molestándonos. Hay quienes le ponen remedio escuchando música con unos auriculares para aislarse. Pero otros no lo consiguen.
  • Ausencia de privacidad. Es obvio: en un espacio compartido no es posible mantener una conversación telefónica en la que se traten asuntos personales o delicados. Tendremos que abandonar la zona común y acceder a una sala vacía o salir del edificio.
  • Malas relaciones personales. Como en cualquier otro ámbito, en un coworking podemos dar con personas maliciosas, envidiosas, insolidarias, que no acepten que seamos un competidor en la misma actividad profesional… Es cuestión de afrontarlo y, llegado el caso, plantarles cara.

En resumidas cuentas, el coworking ofrece muchas ventajas. Y es una fórmula laboral utilizada por miles de personas. Pero antes de lanzarse a la aventura del espacio compartido es importante recabar información sobre las tarifas y los servicios existentes en varios centros, visitar el futuro puesto de trabajo y, no menos relevante, conocer la opinión de otros coworkers. Compañeros con los que compartiremos espacio en nuestra aventura profesional como emprendedores.


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