¿La crisis influye en la conducción?

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Sin duda, la actual situación económica contribuye a incrementar lo que los técnicos denominan “conducción subconsciente”. Se trata de un estado de desconcentración y automatización del manejo que nos hace reaccionar más tarde de lo habitual o llevar a cabo alguna imprudencia, con el consiguiente riesgo de sufrir un accidente.

Artículo la crisis influye en la conducción: Imagen de una moto situada en la calle. | Pixabay

Quien conduce un vehículo está expuesto a sufrir un accidente de tráfico. En cuanto a las causas más comunes de la siniestralidad, se suele aludir a los fallos mecánicos, las irregularidades de la vía, la climatología y, obviamente, a las conductas humanas.

Nuestro comportamiento sigue estando entre los factores más preocupantes. La falta de experiencia, el cansancio, los efectos del alcohol o distintos tipos de sustancias, así como las acciones temerarias han sido, tradicionalmente, el trending topic de la accidentabilidad. Un ranking en el que cada vez cobran más relevancia cuestiones como las distracciones y el estado emocional.

Sobre estos aspectos, un estudio elaborado por Attitudes en plena crisis económica desvela que el 75 por ciento de los españoles consultados afirma haber conducido de manera subconsciente en alguna ocasión. Esto es, ponerse a los mandos de su vehículo “sin conciencia plena, atenta y reflexiva a lo que sucede”, mientras se realiza una acción de tanta responsabilidad.

 

El porqué de la conducción subconsciente

¿Por qué se produce este fenómeno? El informe señala, como principales causas, la frecuencia de conducción y los trayectos habituales. Sin duda, razones de peso que no pondremos en duda pero a las que se han de sumar otras propiciadas por la coyuntura actual.

Así, no es de extrañar que, mientras conduce, una persona realice mentalmente operaciones matemáticas para saber si llegará a fin de mes, circule pensando en las facturas que le adeudan o en una importante entrevista de la cual puede depender su futuro profesional.

Estos supuestos, fruto de las circunstancias que vivimos hoy en día, contribuyen a que la persona se “desconecte” durante el recorrido. Por lo tanto, han de incluirse dentro de la conducción subconsciente que, a tenor del estudio, se caracteriza por “la alta incidencia de estar pensando en otra cosa mientras se conduce”. A menudo, además, no se recuerda parte de lo sucedido durante un trayecto o se olvida hacia dónde se iba.

Las consecuencias más comunes de conducir en estas condiciones son las reacciones tardías y las imprudencias. Por ejemplo, “saltarse” un semáforo en rojo, girar en dirección contraria, no respetar un stop, ir a mayor velocidad de la permitida o no guardar la distancia de seguridad, señala el estudio.

Coloquialmente, siempre se ha dicho que la forma de conducir es un reflejo de la personalidad de cada uno. Y por extensión, como ha quedado expuesto, de nuestras preocupaciones que nos acompañan aún cuando nos subimos al coche o a la moto.

Ante una situación como la actual, es probable que, en muchos casos, no podamos solucionar de un día para otro nuestros problemas. Pero sí está en nuestra mano dejarlos a un lado llegado el momento de ponernos a los mandos de una moto o scooter.

Recuerda: si evitas las distracciones y, por ende, la conducción subconsciente, estarás reforzando tu seguridad. Así que, en moto o scooter, “aparca” la crisis y toda la concentración en el camino. ¡Sin excusas!

 

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