Cómo influyen el alcohol y las drogas en la conducción

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Aunque estén concebidos para sanar desde un dolor de cabeza hasta una molestia muscular, los medicamentos pueden generar efectos secundarios y, por lo tanto, hacerlos incompatibles con la conducción. Y qué decir del alcohol y las drogas: en 2013, el 43,09 por ciento de los conductores fallecidos dio positivo en sangre. Toma nota para manejar tu moto o scooter de forma segura.

Imagen de una mano con medicamentos.
Las estaciones de más bajas temperaturas del año conllevan resfriados, catarros y procesos gripales. Y, en muchos casos, a pesar de las advertencias de las autoridades, las personas recurren a la automedicación para combatir desde un dolor de cabeza hasta unas molestias en la garganta.

Estas substancias, como el alcohol y las drogas en la conduccióntienen una serie de consecuencias que no siempre son tenidas en cuenta. Antes de consumir alguna de ellas, lo mejor es consultar siempre con los profesionales de la sanidad.

El médico es el más indicado para realizar un diagnóstico y, en caso de ser necesario, señalar qué medicamentos y en qué dosis deben administrarse. Y ya puestos, informar al paciente si tienen o no efectos secundarios, por ejemplo, al conducir.

Por lo tanto, conviene preguntar al especialista y leer detalladamente el prospecto. A continuación, os detallamos distintos tipos de medicamentos y fármacos y los efectos que generan en el organismo:

Analgésicos. Disminuyen la agudeza visual, aumentan la sensibilidad al deslumbramiento y producen estados de euforia y disforia, somnolencia y despersonalización.

Anestésicos. Provocan alteraciones de la visión, disminución de reflejos, automatismo muscular y somnolencia.

Anticonceptivos hormonales. Causan confusión, nerviosismo, depresión y labilidad afectiva con cambios de humor.

Anticonvulsionantes. Entre sus consecuencias, se encuentran la visión borrosa, alteración de la capacidad de autocrítica, dificultades para la concentración, incoordinación motora, somnolencia, fatiga, vértigos y ansiedad.

Antihipertensivos. Producen visión borrosa, calambres musculares, alteración del equilibrio, astenia, vértigos, embotamientos y somnolencia.

Antihistamínicos. Dificultan la concentración, disminuyen los reflejos y ocasionan inquietud y somnolencia.

Cardiotónicos. Obstaculizan la visión, alteran la percepción de los colores y producen fatiga, vértigos y desasosiego.

Espasmolíticos. Sus contraindicaciones pueden ser la visión borrosa, palpitaciones, estado de confusión e hipotensión postural.

Hipoglucémicos. Producen lipotimias, mareos, fatiga y debilidad generalizada.

Relajantes musculares. Pueden traer aparejados fatiga, mareos, somnolencia y disminución del tono muscular.

Imagen de un blíster de pastillas.

Igualmente, conviene tener en cuenta los efectos que pueden producir los psicofármacos:

* Estimulantes. Dificultan la concentración y producen euforia, insomnio, exaltación, conducta agresiva e inquietud motriz.

* Sedantes y tranquilizantes. Generan síndromes de abstinencia, sedación, adormecimiento, reducción de la alerta y la atención, visión borrosa, lentitud de respuesta, disminución de reflejos y aumento del tiempo de reacción, falta de coordinación visomotora y problemas de coordinación general.

 

 El alcohol y las drogas en la conducción en cifras

Tan importante como tomar nota de los efectos que pueden producir los medicamentos lo es adoptar una conducta responsable para no combinar,  jamás, alcohol y drogas con la conducción. Se trata de un binomio “destructor”.

Según datos del Instituto Nacional de Toxicología: el 43,09 por ciento de los conductores fallecidos en 2013 dio positivo en sangre en las pruebas de alcohol o drogas. Además, el informe DRUID 2013, realizado por la Dirección General de Tráfico (DGT), pone de manifiesto que 12 de cada cien conductores presentaron consumos recientes de drogas y/o alcohol en el momento, en que se les realizaron los controles.

Conviene recordar que:

* El 25 por ciento de los fallecidos en carretera en Europa están relacionados con el alcohol.

* De las 100.000 pruebas de alcohol que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil realizaron en 2013 a conductores implicados en un accidente, 5.131 (5,1 por ciento) dieron positivo.

* Con una tasa de alcoholemia de 1,5 a 2,5 g/l (gramos por litro de sangre), el riesgo de sufrir un accidente se multiplica por 15.

* Excitabilidad emocional, disminución de la agudeza mental y capacidad de juicio, euforia en el conductor, tendencia a la inhibición emocional, impulsividad, agresividad al volante, disminución de la percepción del riesgo, etc., son solo algunos de los efectos que provocan el alcohol y las drogas en la conducción.

* En un control de alcoholemia, registrar una tasa de entre 0,25 y 0,50 mg/l (miligramos en un litro de aire aspirado) es sancionada con 500 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducción.

* En el caso de superar la tasa de 0,50 mg/l, o ser reincidente, la sanción es de 1.000 euros y seis puntos.

* En cuanto a la presencia de drogas, es sancionada con 1.000 euros y seis puntos.

* Además, negarse a una prueba de alcohol o drogas puede ser castigado con prisión de seis meses a un año y la privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

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