¿Cuándo se debe cambiar de casco?

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Los impactos, la frecuencia de utilización, el trato o el deterioro de los materiales ponen en evidencia que los cascos de motoristas tienen fecha de caducidad. Toma nota de cómo prolongar su vida útil y de cuándo es recomendable adquirir uno nuevo.

Cambiar de casco es aconsejable si habitualmente utilizas tu moto. |Fotolia.

Desde Xenasegur, especialistas en seguros de moto y quad para corredores y mediadores, ponemos de relieve la importancia que adquiere el casco a la hora de montar en moto o scooter. Un elemento obligatorio que conviene renovar tras sufrir un accidente o por el deterioro de sus materiales.

A pesar de que existen otros muchos elementos del equipamiento de los motoristas que proporcionan seguridad en la conducción, actualmente, el casco es el único elemento obligatorio. Un accesorio que, en el caso de ajustarse a los estándares europeos, suele requerir un año para su desarrollo y una inversión que algunos fabricantes cifran en un millón de euros.

Durante el proceso de elaboración, los cascos son sometidos a una serie de exigentes pruebas con el objetivo de garantizar que cumplen los requisitos exigidos en materia de resistencia y visibilidad.

Por lo que respecta a la calota exterior, los tests de impacto y tensión verifican su fortaleza y deformación. Por su parte, las pruebas del sistema de retención sirven para comprobar que, en el supuesto de sufrir un accidente, el casco no saldrá despedido, mientras que las relativas a la pantalla deben demostrar que la misma es capaz de soportar golpes que no la perforen, fragmenten o abrasen, al tiempo que aseguran una óptima visión para el motorista.

Igualmente, los diseñadores prestan especial atención a los rellenos de protección, el mecanismo de apertura y cierre de la mentonera de los modelos abatibles, el sistema de ventilación, etc. Una vez testado a fondo y comprobado que cumple con la normativa europea ECE R22.05, el casco está listo para su comercialización.

Pero, llegados a este punto, surge una pregunta que, a buen seguro, más de un motorista se habrá planteado: ¿los cascos son eternos? ¿Sus propiedades y estándares de seguridad pueden mermar con el paso de los años? ¿Cada cuánto tiempo es aconsejable cambiar de modelo?

Vida útil de los cascos

Al consultarle sobre esta última cuestión, José María Nacenta, director técnico de la firma murciana NZi, comenta que, por lo general, “es recomendable adquirir un casco nuevo cada tres años. Durante dicho periodo no se debe descuidar su protección y mantenimiento para que no pierda sus propiedades básicas. Y una vez llegado el momento de cambiar de modelo, su propietario se beneficiará de los últimos adelantos tecnológicos en materia de seguridad, confort y visión”.

A simple vista, el apunte anterior sobre la caducidad de un casco puede parecer desmesurado. Pero, ciertamente, no lo es tanto si se tienen en cuenta factores como la frecuencia de utilización, el trato o cuidado que ha recibido, su mayor o menor exposición al calor o el frío, etc.

Y no menos relevante: en función de los materiales empleados para su fabricación, el casco tendrá una vida útil más o menos prolongada aunque no haya sido utilizado asiduamente. Es más, en la fecha de “prescripción” de un casco también hay que valorar que desde que el modelo sale de la fábrica hasta que se entrega al consumidor en el punto de venta pueden transcurrir meses o años. Un periodo en el que, si bien el casco no ha sido utilizado y ha permanecido expuesto o almacenado, ha de ser tenido en consideración. Por lo tanto, conviene consultar al vendedor y cerciorarse de la fecha exacta de la fabricación del casco con el objetivo de conocer su “edad” antes de adquirirlo.

Una vez comprado, el transcurrir del tiempo nos recomendará “jubilar” el casco cuando:

-El acolchado interior presente signos claros de deterioro debido a su utilización, la sudoración o el lavado.

-El sistema de cierre empiece a fallar o, directamente, no funcione.

-Las partes de plástico o resina se sequen o vidrien y no ajusten correctamente.

-No existan recambios de pantalla y mecanismos en el mercado.

Pero, sin duda, el peor enemigo de los cascos son los impactos. Así pues, dejando a un lado la caducidad de sus materiales, es aconsejable cambiar de modelo tras sufrir un accidente o en el supuesto de que el casco caiga al suelo desde una altura considerable (en torno a 1,5 metros o más). En ambos casos, es recomendable llevarlo a un centro especializado con el fin de verificar:

-La calota exterior. Si presenta golpes, grietas o raspaduras de consideración, lo más indicado es adquirir un modelo nuevo.

Deformaciones en la parte interior y posibles holguras debido al deterioro del polímero. Ambos síntomas desaconsejan seguir utilizando el mismo casco.

Otros motivos que invitan a cambiar de casco

Al margen de lo señalado, existen otros buenos motivos para reemplazar el casco por otro nuevo:

-El diseño es uno de ellos. ¿A quién no le gusta lucir las gráficas de su piloto favorito?

-Los materiales. No es lo mismo utilizar un modelo fabricado en termoplástico o policarbonato que otro elaborado en fibra, más ligera y resistente.

-La comodidad. Los cascos modernos, especialmente los de gama alta, brindan un mayor confort y, además, ventilan mejor y son más silenciosos.

-El tipo de casco. Los modelos abiertos o “jet” son idóneos para los desplazamientos urbanos pero ofrecen menos seguridad que uno modular o integral.

-La tecnología. Si eres un “devorador” de kilómetros y viajas acompañado, nada mejor que adquirir un par de cascos dotados de intercomunicador.

Además de las expuestas, hay otras buenas razones para cambiar de casco, cualquiera de ellas totalmente válidas teniendo en cuenta que están relacionadas con un elemento de uso obligatorio que refuerza la seguridad de su propietario a la hora de montar en moto o scooter.

Consejos para mantener el casco en buen estado

Volviendo a la fecha de caducidad de los cascos, es posible prolongarla llevando a la práctica una serie de consejos:

-Para empezar, no conviene dejar el casco “anclado” a la moto en las vías públicas. Como hemos comentado anteriormente, el calor o el frío aceleran su deterioro. Y, además, puede ser un blanco fácil para los “amigos” de lo ajeno. Mejor guardarlo en el “top case” o llevarlo consigo.

-En este último supuesto, ha de protegerse con una bolsa de tela o una mochila específica.

-Al transportarlo, evita dejar los guantes dentro del casco. Pueden ensuciar el acolchado interior o impregnarlo de mal olor.

-De regreso a la moto, no cuelgues el casco del manillar o el retrovisor. Puede que se caiga al suelo y un impacto desde esa altura podría dañarlo seriamente.

Limpia periódicamente el casco con productos recomendados por el fabricante o los puntos de venta especializados. En el caso de la pantalla, es vital para garantizar una óptima visión. Y por lo que respecta al forro interior, extráelo y lávalo para seguir disfrutando de sus propiedades contra el sudor y las alergias.

-Si por la lluvia u otros motivos el casco acaba empapado, deja que se seque a temperatura ambiente. No fuerces su secado arrimándolo a estufas, radiadores, etc.

-Por último, en casa guárdalo a buen recaudo, mejor dentro de un armario y boca arriba, apoyado sobre una base cómoda. Asegúrate de que quede alejado de envases que contengan gasolina, pintura sintética o disolvente para que el olor no quede impregnado en el interior.

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