Consejos para comprar una moto nueva en la Unión Europea

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Al adquirir una moto nueva en un estado de la Unión Europea y trasladarlo al país de residencia conviene tener en cuenta una serie de cuestiones. Desde seleccionar el vendedor para asegurarnos la mejor garantía posible hasta conocer qué impuestos conlleva la compra y dónde han de satisfacerse.

Moto nueva UE

En Xenasegur, especialistas en seguros de moto y quad para mediadores y corredores, no es la primera vez que publicamos temas relacionados con la Unión Europea (UE). Después de abordar cuestiones como qué se debe tener en cuenta para viajar por Europa, las particularidades del permiso de conducción en los países comunitarios y el seguro de vehículos a motor en la región. En esta ocasión nos ocupamos de los requisitos a valorar llegado el momento de adquirir una moto nueva en el extranjero.

Una moto nueva, la mejor opción

Antes de comprar una moto en un país de la UE que no sea el de residencia habitual, conviene tener en consideración una serie de recomendaciones. En primer lugar, lo más aconsejable es decantarse por un vehículo nuevo. Y, a continuación, servirse de Internet para comparar los precios del mismo en distintos países comunitarios. De esta forma, se podrá negociar el desembolso económico con el concesionario oficial y obtener una tarifa similar a la más económica de las consultadas.

Lógicamente, también se puede adquirir una moto de segunda mano o realizar una compraventa entre particulares. Pero es muy importante saber que esta última no está contemplada en la normativa europea de defensa del consumidor, de ahí que desde la propia UE se recomiende extremar la prudencia en este tipo de operaciones.

Tipos de garantía

Entre las consideraciones que se han de valorar antes de comprar una moto nueva en un país de la UE distinto al de residencia habitual se encuentra la relativa a la garantía. En este apartado, los vehículos nuevos adquiridos a vendedores profesionales han de tener una garantía legal de dos años –al margen de ella, también puede existir una garantía comercial–. Y si se trata de motos usadas, la garantía se reduce a un año.

Según la normativa de la UE, la garantía es válida en cualquier concesionario de la red del fabricante, independientemente del país comunitario en el que se haya adquirido el vehículo. Por ejemplo, si se compra una moto nueva en Francia y se matricula en España, su propietario puede dirigirse a un concesionario español de la marca y, si aún está en garantía, solicitar que le reparen un defecto de fabricación.

Por el contrario, la garantía de vehículos de segunda mano presenta algunos inconvenientes, ya que, aunque el vendedor debe suministrar el producto conforme al contrato de venta –aceptado por el comprador–, los posteriores deterioros de una moto usada pueden dar lugar a distintas interpretaciones. Por ello, como comentábamos al inicio del presente artículo, lo aconsejable es adquirir un vehículo nuevo con el fin de evitar posibles discusiones con el vendedor y reclamaciones para la subsanación de averías.

En cuanto a las operaciones entre particulares, no contemplan ningún tipo de garantía. En este capítulo, cualquier problema debería solucionarse por vía amistosa; de no ser así, siempre queda la opción de emprender acciones legales contra el vendedor, pero es una solución que puede acarrear muchas dificultades y gastos económicos.

IVA e impuesto de matriculación

Otra cuestión de sumo interés que ha de conocerse antes de comprar una moto nueva en el extranjero es que, en el caso de los vehículos adquiridos en otro Estado de la UE, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) debe abonarse en el país donde se registre y matricule la moto –que, normalmente, será el de residencia–. Dentro de la UE, se considera vehículo nuevo el que tiene un kilometraje inferior a 6.000 kilómetros o menos de seis meses.

Pero la cosa cambia al adquirir una moto usada a un vendedor profesional. En este supuesto, el comprador está obligado a pagar el tipo de IVA del país en el que esté establecido el vendedor. Si se trata de un concesionario o de un establecimiento especializado en segunda mano, lo normal es pagar el IVA sobre el precio total de venta. Pero si el vendedor adquirió el vehículo a un particular, una pequeña empresa o una sociedad exentos de IVA, el impuesto sólo se aplicará sobre el beneficio generado por la reventa y no constará en la factura.

En el caso de las motos de segunda mano o de cualquier vehículo adquirido a un particular, el IVA deberá haber sido abonado por el primer comprador. Por lo tanto, un ciudadano europeo no tiene obligación de pagar el IVA por una moto usada adquirida a un particular en el país donde la compre o en el que sea matriculada.

Eso sí, tanto en vehículos nuevos como usados, los impuestos de matriculación y de circulación –el popular “numerito” municipal– han de satisfacerse por el comprador en su país de residencia. Y si es de segunda mano, deberá superar satisfactoriamente la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

Traslado del vehículo

Al comprar una moto nueva en otro Estado de la UE, otro tema en el que hay que pensar es cómo se trasladará al país de residencia, teniendo en cuenta que es en él donde se matriculará. Al respecto, pueden valorarse estas tres opciones:

  • Remolcar la moto. Para ello, ha de utilizarse un vehículo matriculado y totalmente asegurado.
  • Recurrir a una empresa especializada en este tipo de traslados.
  • Conducir la moto hasta el país de residencia. Para ello, se necesitará un seguro y una placa de matriculación provisional válidos en los países por los que se circule.

 

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